Qué es y cómo combatir el bullying

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Todos hemos escuchado hablar del bullying en algún momento, pero quizás más enfocado a menores o adolescentes. Lamentablemente, esta forma de comportamiento agresiva que puede llegar a ocasionar graves daños a una persona atentando contra su derecho al honor e integridad también es muy común entre los adultos, más de lo que cabría imaginar.

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De hecho, un agresor puede ser un joven violento, una pareja controladora, un miembro de la familia, un jefe intimidante, un compañero de trabajo insolente o hasta un vecino rebelde, solo por mencionar algunos posibles perfiles.

¿Qué es el bullying?

El término bullying es un anglicisimo cuya raíz es bull (toro, en inglés). De allí deriva el verbo to bull (intimidar).

El bullying es el nombre con el que se denomina al acoso físico y/o psicológico al que someten de forma continuada a un alumno sus compañeros, ya que suele darse de esta forma en ambientes escolares, en el colegio o en el instituto.

Cuando el acoso al que se ve sometido una persona es entre mayores de edad y se da especialmente en el entorno laboral, si queremos saber cómo se le llama al bullying en el trabajo, estaremos hablando de mobbing.

En pocas palabras, se considera bullying toda conducta que amenace la integridad física, mental, emocional, sexual o social de una persona o grupo de personas de forma sistemática. Ya sea en el entorno escolar como entre personas adultas, ambas son situaciones reprobables y que tienen similares causas, consecuencias y formas de afrontarse.

Tanto en el bullying adulto como en el de menores, el acoso se puede ejercer de forma directa y física o de forma indirecta y psicológica. El bullying adulto puede ser muy evidente, pero también puede disfrazarse de muchas formas dentro de un entorno laboral.

En todos los casos se trata de acoso con indiferencia de cuál sea su tipo, existiendo siempre un acosador y una víctima. Un hecho que se da de forma bastante habitual en un alto porcentaje de casos es que aquellos que hicieron bullying siendo adolescentes pueden acabar convirtiéndose en adultos que ejercen mobbing en sus nuevos escenarios de trabajo.

Tipos de bullying

Hablaremos de 8 tipos de bullying existentes, entre los que nos encontramos:

Bullying verbal

Es quizás la forma de bullying más común y, en muchos casos, está tan normalizada que suele pasar desapercibida.

Sin embargo, se considera acoso verbal a los apodos ofensivos, términos calificativos despectivos, difamación, groserías o señalamientos negativos basados en la raza, el género, discapacidades físicas o mentales, etc.

Bullying psicológico

Se trata de las conductas intimidatorias que tienen por objetivo influir en la autopercepción de la persona acosada, ya sea haciéndola dudar de su aspecto físico, de sus capacidades intelectuales, etc.

Un ejemplo de bullying psicológico son las burlas, amenazas, maltratos y humillaciones que sufren muchos estudiantes destacados por su desempeño académico, a quienes se les hace sentir diferentes o «raros» con respecto al resto del grupo.

Bullying físico directo

Se refiere a las prácticas de acoso que incluyen agresiones físicas contra una persona o grupo de personas. Esto implicaría golpes, bofetadas, empujones, patadas, peleas, etc.

Un ejemplo de este tipo de bullying físico serían las «bienvenidas», «ritos» o «novatadas» por las que se hace pasar a los estudiantes que ingresan a un nuevo curso, grupo, escuela o universidad. En muchas ocasiones, el acosado es objeto de todo tipo de humillaciones y maltrato físico que, supuestamente, debe resistir si quiere formar parte del grupo.

Bullying físico indirecto

En este caso, no existe contacto entre el agresor y la víctima. Sin embargo, se dan conductas intimidatorias que implican el uso de la fuerza física o de acciones manuales.

Un ejemplo de bullying físico indirecto es la destrucción o el robo de las pertenencias de la víctima.

Bullying sexual

Comúnmente conocido como acoso sexual, se trata de cualquier práctica que implique la ejecución de actos sexuales no consentidos por una de las partes involucradas. Estadísticamente, las niñas y jóvenes son más propensas a sufrir este tipo de acoso, aunque los niños y adolescentes también pueden sufrirlo.

Hablamos de bullying o acoso sexual ante situaciones como besar, acariciar, tocar las partes íntimas de otra persona sin su consentimiento, así como forzarla a mantener relaciones sexuales.

Bullying social

Son actos intimidatorios o de rechazo hacia una persona, generados por su situación social o familiar, como en aquellos casos en los que la víctima es adoptada, tiene problemas económicos, es de otro país, etc.

Las prácticas suelen implicar la exclusión de la persona afectada, bien sea ignorando sus opiniones o haciéndole sentir inferior o poco valioso con respecto al resto del grupo, propiciando así su aislamiento.

Ciberbullying o ciberacoso

El acoso en línea, o mejor conocido como ciberbullying o ciberacoso, son todas aquellas prácticas que impliquen cualquier tipo de amenaza o acto intimidatorio a través de la web. Esto incluiría el uso del correo electrónico, redes sociales, páginas web, foros o grupos en línea, mensajería instantánea como WhatsApp, etc.

Un ejemplo de ciberbullying es publicar fotos, vídeos o conversaciones comprometedoras de la víctima sin su autorización, divulgar información falsa sobre ella, amenazar o insultar a través de medios digitales, etc.

Bullying en el trabajo (mobbing)

El mobbing o acoso en el trabajo son todas las conductas intimidatorias que se ejercen contra una o varias personas en el lugar de trabajo. Generalmente, el objetivo final de este tipo de prácticas es conseguir que la persona acosada se vaya de la empresa.

Acoso en el trabajo serían situaciones como la asignación de tareas que están por debajo de las capacidades o responsabilidades del cargo que ejerce la víctima, aunque puede incluir también amenazas verbales, físicas, acoso sexual, etc.

Causas y consecuencias del bullying

El bullying es un acoso intencional, ya sea físico, verbal o psicológico. Puede ir desde golpear, empujar, insultar, poner motes humillantes, amenazar a la víctima, extorsionarle con dinero, etc., hasta humillarle o publicar cosas sobre esa persona en las redes sociales.

Es la conducta agresiva que tiene un individuo hacia otro y que está acompañada del maltrato físico, verbal o psicológico, que se repite de manera frecuente hasta generar daño.

Este tipo de acoso lo experimentan muchas personas en su vida y puede ser motivado por diversas razones como el aspecto físico, la religión o el origen de la víctima.

Las agresiones derivadas del bullying buscan mantener el sometimiento sobre la otra persona para que esta sienta una constante sensación de miedo o peligro como resultado de las burlas, los abusos y las agresiones recibidas. Este tipo de violencia puede extenderse por meses e, incluso, años.

Las consecuencias del bullying pueden ser de extrema gravedad, dejando incluso secuelas a lo largo de la vida de las víctimas. De ahí la importancia de que se entienda bien este concepto y de cómo se puede prevenir.

En algunos casos, las consecuencias del bullying podrán ser de mayor o menor notoriedad, ya que dependerá en gran medida de la capacidad que tenga la víctima para sobrellevar y superar los maltratos derivados del acoso que sufre.

Las consecuencias que conlleva haber sufrido o estar sufriendo este tipo de acoso o bullying pueden ser, entre otras:

  • Ansiedad generalizada.
  • Estados de depresión.
  • Diversos estados de estrés que pueden ser breves o continuos.
  • Pensamientos suicidas.
  • Sentimientos de odio.
  • Deseos de venganza.
  • Dificultad para formalizar relaciones interpersonales.
  • Desconfianza en las demás personas.
  • Los agresores pueden llegar a cometer actos criminales.

¿Cómo prevenir el bullying?

Como comentábamos anteriormente, a pesar de que el bullying es un término más asociado al acoso en el entorno escolar, podemos llegar a sufrirlo en la edad adulta.

Si queremos prevenir el bullying, se trata de enfrentar a la persona o personas que pretenden hacernos daño a través de algunas tácticas que podemos poner en acción.

  1. Evita a la persona que te hace daño siempre que sea posible. Si esto no fuese posible, asegúrate de no estar a solas nunca con ella, ya que podría no querer que haya testigos de su comportamiento hacia ti. Ten cuidado de no hacer que parezca una reacción demasiado evidente por tu parte, puesto que son personas que se enfocan precisamente en las personas a las cuales pueden asustar o de quienes pueden lograr una reacción. No le des la satisfacción de tener ese poder sobre ti.
  2. Si esa persona te busca en las redes sociales, bloquea su perfil. Elimina todas las conexiones que compartas con ella en Internet. Si logras bloquear su perfil, sé consciente de que esa persona podría crear uno nuevo diferente, así que sé cauteloso al agregar personas nuevas.
  3. Ignora el comportamiento inadecuado. Esa persona podría decirte ciertos calificativos o tratar de avergonzarte, pero ignorar las burlas le enviará el mensaje de que no logrará una reacción por tu parte. Aunque en algunos casos será difícil de hacer, míralo de la forma más fácil y práctica para ti posible, a fin de conseguir desviar la atención de tu acosador/a.
  4. Confronta a una persona con la que coincidas o pases tiempo de forma regular. Si la persona que te hace bullying es alguien con quien interactúas de forma frecuente, como puede ser un compañero de trabajo o un familiar, habla con él/ella en privado acerca de su actitud. Sé cauteloso y procura hablarle en privado, pero no a solas, es decir, que siempre haya gente cerca. Una vez le expliques cómo te sientes, hazle saber que, si su actitud continúa por ese camino, tomarás medidas de forma inmediata.
  5. Decide no ser una víctima y mantén la calma. Este tipo de personas suelen apuntar a aquellas que saben que se pueden enfurecer. No le des lo que quiere. Respira hondo y sigue a lo tuyo o, directamente, márchate de ese lugar.
  6. Sé cuidadoso con tu reacción física y emocional. Sabemos que en ese momento es realmente complicado conseguirlo, ya que otra persona nos está molestando sin ningún derecho a ello, pero mostrar una actitud asertiva puede ser de gran utilidad en estos casos. Cambia tu reacción y sé consciente de tu lenguaje corporal. Levanta el mentón, mantén la espalda erguida y coloca los hombros hacia atrás. Son señales fuertes y positivas que transmites al exterior, pero si inicialmente no te resulta del todo natural, practica en casa si es necesario.
  7. Documenta las faltas de respeto y ataques. Mantener un registro de las burlas te ayudará a conocer las fechas en las que se dieron esas situaciones, si siguen un patrón, y también como prueba si su comportamiento continúa, de forma que puedas presentarlo ante tus superiores en el trabajo o ante la policía si se trata de una situación familiar.
  8. Habla con un superior o alguien que pueda ayudarte. Asegúrate de presentar la documentación, así como los correos electrónicos, conversaciones, etc., que tengas recogida respecto al acoso que estás sufriendo.
  9. Evita tomar el bullying como algo personal. Ese comportamiento nunca se trata de ti, sin importar cómo de personal sea el ataque. Al contrario, se trata de la necesidad que tiene esa persona de conseguir llamar la atención. Comprender el motivo de sus acciones te ayudará a comprender que su comportamiento no se dirige personalmente a ti. Este comportamiento podría surgir de los celos, de sentirse amenazado o de no conseguir la atención que siente que se merece. No estás haciendo nada malo, no se trata de ti.
  10. No correspondas al bullying. No quieras colocarte en el lugar de la persona que genera problemas y altercados. Es posible que no sea la primera vez que actúa de esta forma, por lo que siempre estarás en desventaja y al final será tu imagen la que se verá dañada.
  11. Abstente de participar en un altercado físico. Evita por todos los medios peleas o cualquier tipo de confrontación que ponga en riesgo tu integridad física.
  12. Decide no permitir que te aísle. La intención de tu acosador/a es intimidarte hasta el punto de que sientas que no hay nadie a quien puedas acudir. No le des el lujo de que te haga creer eso. Comparte tu experiencia con otras personas. Ve a un psicólogo si es necesario, que esa persona no te robe tu propia voz.

Los expertos coinciden en señalar que el primer paso para acabar con una situación de acoso es reconocerla, buscar apoyo profesional e intentar evitarla. Una reacción rápida impide que el bullying se convierta en algo rutinario cuyas consecuencias pueden ser muy graves. Es importante recordar también que, siempre que sea posible desde un punto de vista médico, el acoso es causa de baja médica.

No dudes en pedir ayuda si te encuentras en una situación como esta. Es la decisión más valiente que puedes tomar para ponerle fin cuanto antes.

¿En qué crees que debemos mejorar como sociedad para hacerle frente al bullying? Cuéntanos tu experiencia u opinión personal en el apartado de comentarios. Nos encantará leerte.

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